La Malagueta. Por delante de izq.a drch: Jose Maria Vallejo, Manuel Fernandez Maldonado y Rafael Mellado Marin. En la barrera : Alvaro Cruz Bueno y su esposa Gloria.

Agosto de 1.992 fue un verano en Madrid,de esos en los que el calor se corta con cuchillo. Era mi tercer viaje a estas tierras que jamás he considerado extrañas y ya tenía muy claro,que me quedaría por un tiempo largo.Lo que aún no sabía ,era que ese periplo de penas y alegrías ,habría de ser en Málaga.

Digo de penas y alegrías,porque no fueron pocas las veces que tendría que viajar a Colombia,a enterrar alguno de mis seres queridos. Pero como compensación alegre, encontré ese mar,esa gente y ese pedazo de cielo que se llama Málaga.

Hoy despues de 5 años de haber regresado a mi tierra, me doy el lujo de decir que soy malagueño,que me gusta el chanquete y el boqueroncito,la fritura malagueña  y los pimientos del piquillo,el cafelito en el Café Central.

Caminé muchas veces por la calle Larios, leí los semanarios taurinos en las mesas de Lepanto, salté las hogueras de los Juas en la noche del 23 de junio y lloré de emocion con la imagen de Zamarrilla haciendo el cruce en Atarazana.

Todo eso y mucho más, es la Málaga que yo viví, la Málaga que llevo en mi corazon.Pero hay una Málaga más arraigada aún,es la de La Malagueta,la taurina,la plaza de toros en donde mejor se oye el pasodoble, donde una afición amable y torerista ,hace de nuestra fiesta un goce. Un goce pagano lleno de arte.

Ese toro que nos une,me dio la amistad más entrañable que jamás he tenido; la de Antonio Melendez. Posteriormente mi estrecho vínculo con el Maestro Vicente Zabala, q.e.p.d. me acercó a Rafael Mellado y no había pasado mucho tiempo,cuando Manolo Fernandez Maldonado nos invitaba a disfrutar de la Peña Juan Breva.

Pacurron y Jose Maria Vallejo escribían sus crónicas y le informaban a la aficion del acontecer taurino. Joaquin Bueno a quien siempre le llamé Abuelo,puas así llamaba mi abuelo materno,en los callejones haciendo fotos para el momento y la historia.

Por Dios que quiero volver. Volver a respirar ese aire amable,ese aire con olor a mar, ese aire lleno de arte del arte que nos tipifíca a todos los que tenemos sangre andaluza, porque yo la tengo, seguro que sí.

Eduardo Cruz Bueno