AL MENOS PASABAN LAS GAVIOTAS (Ficha, crónica y videoresumen de la 8ª de abono de la feria de Málaga 2010)
Menos mal que las gaviotas pasaban por encima del coso de “La Malagueta” y así uno tenía con que distraerse y aguantar las ganas de echarse una “cabezaita”. Durante la lidia del quinto me llamó poderosamente la atención una que cruzó diametralmente la plaza para dirigirse al mar, cosa extraña ya que estos animales no suelen ir al mar a dormir, pero bueno. Siempre con el pensamiento del toro en la cabeza, dije: ahora entiende uno como es capaz de matar a una paloma, ¡qué grandeza, qué hechuras, qué pitón como pico, qué pezuñas, qué hondura…. ! Pero claro hay que observar detenidamente a tal espécimen volador y así tener el privilegio de ver a un animal rematado por las cercanías de “La Malagueta”, en resumen para darse con un canto en los dientes. Van ocho y otra vez hubo que tragar con una vergonzosa presencia ganadera. A las 13:00 horas la cosa seguía revuelta en los corrales solo estaban enlotados los dos toros de Bohóquez para rejones. A eso de las 14:00 horas en las taquillas ya se podían leer los datos de la bazofia ganadera a lidiar por la tarde. Dos de Bohórquez y cuatro de Gavira, de los cuatro de Torrealta ni rastro, que es lo mismo que decir “los han rechazado”. Por la puerta de toriles salieron dos toros de Fermín Bohórquez para el Navarro Pablo Hermoso de Mendoza, ambos mansearon y terminaron por pararse, ante los cuales estuvo muy decidido y firme a lo largo de sus dos actuaciones. Más destacado la del cuarto donde a lomos de “Chenel” y “Caviar” hizo arrancar las ovaciones de casi las 9.000 almas que llenaban la plaza. En el primero destacó el buen toreo de costado. Ambas labores se vieron manchadas por el fallo, fue silenciado.
A lo largo del festejo salieron cuatro novillos de Gavira. Hechos cuesta arriba, con puntas pero escurridos y sin remate. Sebastián Castella estuvo ausente ante sus dos toros, sin cruzarse y sin fajarse ante sus enemigos. En el segundo, un toro parado y noble, solo hubo intentos sin terminar de provocar las embestidas. Mató desangeladamente de media contraria y descabello. Al quinto, algo más presentable, le faltó un tranco en sus embestidas. Castella demostró poca disposición ante un animal manejable que terminó parado. A la hora de matar pinchó en un primer momento y para rematar el asunto sopló al animal ocho descabellos. Silencio con un aviso en ambos.
Miguel Ángel Perera venía de San Sebastián con la tremenda paliza que le propinó un toro el día anterior por lo cual tuvo que torear infiltrado, también vio como su labor fue silenciada tanto en el tercero como en el sexto. Templó con el capote y dejó sin picar al que hacía primero de su lote, para comenzar con cambiados por la espalda desde los medios. Con la derecha, siempre ayudando a embestir al animal, con quietud y en algunas fases con la panza de la muleta; hizo lo más destacado de la tarde. Aguantó por el pitón izquierdo los parones y miradas de “Enjaulado”. Mató de tres pinchazos y estocada, perdió la oreja que tenía en su mano. “Fantasmón” que hizo sexto cantó las cuarenta desde principio, con las huidas y arrancas de manso que tenía. En la muleta no terminaba de romper y Perera intentó sin suerte sacar algún muletazo suelto a un soporífero e inaguantable toro. De un bajonazo, sin soltar, mandó al mencionado animalito al desolladero. Siempre nos quedarán las gaviotas, pruébelo que funciona. Sobre todo se lo recomiendo a los fotógrafos que se han encargado de echar a los dos alguacilillos de “La Malagueta” por estar comiendo en el callejón de la plaza cuando alguno que otro incluso bebe. Hay mas “delitos” que destapar, si todos fueron esos…

