FALLECE EN MÁLAGA EL TORERO GRANADINO RAFAEL MARISCAL
Rafael Mariscal, el que fuera matador de toros, apoderado y empresario granadino, murió ayer en Málaga a los 73 años de edad, tras una larga enfermedad. Rafael fue, con Miguel Montenegro, una de las grandes debilidades de la afición granadina o, lo que es lo mismo, su otra gran pasión.
Rafael Mariscal Bueno nació en Granada el 29 de mayo de 1937 y fue uno de los alumnos que más destacaron en la Escuela Taurina surgida en el seno del Club Taurino de Granada. Bajo de estatura, bullidor y pinturero, el joven Rafael encandiló pronto a los aficionados con un toreo cincelado a golpe de arte y gracia, sobre todo con el capote, que en manos de Rafael era fantasía más que engaño. Rafael tenía la virtud, además, de conectar con el público.
Rafael ha estado siempre en lo más íntimo de las devociones de los aficionados, tal vez porque la Granada taurina -y hasta la que no lo era-, huérfana durante muchos años de grandes figuras, se dejó enamorar por los devaneos de un ambiente en el que no cabía la neutralidad: o se era ‘mariscalista’ o se era ‘montenegrista’, rivalidad que Rafael y Miguel se encargaron de fomentar con actuaciones que provocaron escenas ciudadanas hasta entonces desconocidas, con los partidarios de los dos toreros a un lado y otro de la Gran Vía para aclamar a sus ídolos en aquellas tardes de triunfo en las que eran llevados a hombros desde la plaza de toros hasta la Basílica de Nuestra Señora de las Angustias.
F. Martínez Perea

