El pasado Viernes se celebró en Benamargosa la última novillada clase práctica antes de dar comienzo el VI Certamen Internacional de Escuelas Taurinas “La Malagueta”. Se lidiaban reses de D. Carlos Núñez de buena presentación aunque de distinto comportamiento, siendo generalizada la falta de fuerza. Anunciados los alumnos de la Escuela Taurina Diputación de Málaga; Luis Rivera, Curro Márquez, Francisco Morales, José Antonio Lavado y Lázaro Escalona. Rafael Reynoso, alumno de la Escuela Taurina de Aguascalientes (Méjico) de intercambio en la escuela malagueña remataba el cartel.

Luis Rivera recibía al primero de la tarde, un eral con poca clase en la embestida pero que tenía la virtud de repetir. Con lances de rodilla flexionada seguidas de unas clásicas verónicas abrió plaza el malagueño. Brindis al Vicepresidente supramunicipal D. Francisco Oblaré por su apoyo a la Escuela Taurina desde la Diputación Provincial.
Con la muleta, Rivera, demostró una vez más que esta categoría se le queda ya pequeña. Pases por el lado derecho largos y acomodados al ritmo de la embestida. Por el izquierdo, poco tenía el animal, apretaba e incomodaba, situación que supo manejar con total solvencia el novillero. Lástima que el público asistente no supiese valorar un toreo firme y serio que fue premiado con una oreja después de estocada y descabello.

A Curro Márquez le tocaba un novillo alto, de hechuras superiores y más abierto de sienes. Imposible de fijar en el capote. Fue después de banderillas cuando el burel empezó a mostrar la clase que llevaba dentro. Volvía a hacer acto de presencia la fama de afortunado que tiene Márquez a la hora de llevarse el premio en el sorteo. El animal pasó de tener una protestada embestida echando la cara arriba, a ser el que más iba humillar de todo el festejo. Buenos pases arrastrando la muleta del fuengiroleño por el pitón derecho, largos y templados. La raza y la torería de Curro hicieron el resto. Faltó alguna tanda más por el izquierdo, poca clase por ahí mostró el eral pero pudo ser algo más aprovechado. Aún así exitosa faena de Márquez que de certera estocada entera consiguió cortar los dos apéndices.

Turno de Rafael Reynoso. Era mucha la expectación por ver al mejicano que estará con la Escuela malagueña hasta septiembre y para ser sincero no defraudó en absoluto. Buen manejo de los trastos, tanto su actuación con la brega como con la franela hicieron vibrar a los asistentes. Emotivo brindis a sus compañeros en agradecimiento a la acogida recibida. Demostró quietud, sobre todo mucha quietud y valor. Faena bien medida, tandas de seis por ambos pitones. Naturales a reseñar bastante profundos y bajando la mano siempre hasta lo que su adversario le permitía. Estéticos trincherazos y Manoletinas a pies juntos para cerrar de estocada entera y dos descabellos. Dos orejas.

Cuarto lugar para Francisco Morales. Tocado en suerte sin duda el novillo más complicado del festejo. Tras recibirlo por Verónicas y brindar al respetable, directamente a la mano de la verdad. Desde el primer momento, cualquier persona asistente al festejo pudo comprobar que ni un pase tenía el animal por la diestra. Pese a eso, Morales no quiso regalar nada y probó suerte. Recibió dos volteretas que no hicieron venirse abajo al alumno en ningún momento. Por la izquierda, templadísimos naturales que agradaron enormemente. Lástima que las escasas fuerzas del astado no permitieran una faena mas larga. Pocas actuaciones de éste alumno para el buen sabor de boca que deja cada vez que lo hace. Estocada entera pero contraria que provocó el enfriamiento del tendido por la tardanza del animal en doblar. Ovación tras descabellar.

Una vez más llegó el triunfador de la tarde, José Antonio Lavado. Le tocó al de Benamocarra un novillo inválido que se hizo daño al salir de toriles. No importó. Si algo tiene “El Pingarra” es capacidad de saber donde y cuando. Hablábamos hace unos días de la seriedad con la que Lavado actuó en La Malagueta dentro del Encuentro “Juan Pedro de Luna”, pues lo tuvo claro, aquello ya es pasado y hoy era día para torear dándole al público lo que llevaba rato pidiendo. Faena populista pero sin dejar la técnica a un lado, obligando a su adversario por ambos pitones.
Buenos derechazos y varios naturales de largo recorrido acompañados de gestos enrazados para acabar dejando la muleta a un lado y entrar a matar citando con un sombrero de paja lanzado al ruedo desde el tendido. Tremenda estocada que hizo caer al eral sin puntilla para conseguir dos orejas y rabo.

Cerraba la tarde Lázaro Escalona. Se dejó el más joven del cartel llevar por la emoción. Era difícil torear después de Lavado y eso le pesó. Quiso mostrar una actitud que no le benefició en absoluto. Técnicamente acelerado y sin dejar respirar al animal. Eso sí, mucho oficio, en ningún momento se amedrentó e intentó agradar y torear. Entró a matar dos veces cosa que no le privó de recibir una cariños oreja.