NARRADO Y CAPTADO POR…Pablo Cobos

Por fin llegó la semana grande taurinamente hablando a nuestra ciudad, y con ella daba comienzo el VI Certamen Internacional de Escuelas Taurinas “La Malagueta”. En ésta primera semifinal, erales de Hermanos Garzón Murillo, de parecidas hechuras, correcta presentación pero de mal juego. Mansos, sin clase alguna e inservibles para dar el bonito espectáculo que merecía la ocasión.

Antonio Santana, alumno fuengiroleño ya presentado en pasadas crónicas fue el encargado de comenzar con la representación local este año. Gran expectativa la que había en Santana por parte del equipo que forma la Escuela taurina Diputación de Málaga, pues el novillero había estado preparándose a conciencia en el último mes para llegar al 100% a dicha cita. Comenzaba su actuación con sus características Chicuelinas en los medios, ofreciendo al público asistente un emocionante quite al tercero de la tarde.
Ya en turno, salió “Botelhon”, herrado con el 29. Novillo atractivo físicamente pero inservible desde que pisó el albero. Intentó educarlo Santana con la capa ofreciéndole una lidia por bajo que fue desde el tercio hasta los medios cerrando con una torera Media. La idea era la correcta pero hubiese ayudado un poco más de distancia.
Con la franela… ¿Qué decir cuando hay poco que contar?. Imposible en su más estricto significado intentar dar algún muletazo por el lado derecho. El animal apretaba, cortaba la embestida y tenía en todo momento medido al alumno malagueño.
Con la izquierda, ayudados por bajo que abrían un tímida luz al final del tunel, sin clase pero tragaba el animal. Decidió entonces Santana forzar la máquina, no quedaba otra si quería tener alguna posibilidad de llegar a la final. Probó bajando la mano y obligando a su oponente, pero Tres naturales tres, fue lo que tardó Botelho en volver al lado oscuro. Rajada hacia tablas y fin de la historia. La espada una vez más, su talón de Aquiles. Queda el consuelo de que por lo menos, el respetable supo ver las dificultades que ofreció la faena y premió el oficio de un Antonio Santana que nunca se dio por vencido con una calurosa Ovación que obligó al de Fuengirola a saludar.