En esta plaza, como casi todos los años y durante toda una feria nos andamos contando el número de orejas y el peso de cada una de ellas. Días atrás se discutía el otorgar o no las dos orejas a Manzanares, anteayer la flojita oreja de Luque y hoy las dos de Ponce, que quitaron veracidad a la rotundidad triunfadora de José María Manzanares en el mismo día que recogió el trofeo “Capote de Paseo” a la mejor faena de 2010. El alicantino volvió a pegar otro pelotazo, pero esta vez de los que resuenan, con el merecidísimo corte de dos orejas que D. Ildefonso Del Olmo zampó sobre la baranda del palco presidencial sin dudarlo en ningún momento.

Nada tuvieron que ver las dos de uno con las dos del otro. Enrique Ponce se las llevó del cuarto tras un faena repleta de técnica y temple, realizada en terrenos de tablas, a la que le faltó en demasía cruzarse. El alicantino paseó las del tercero tras una faena vibrante de principio a fin y a la que no le faltó de nada, siendo realizada en los medios del redondel.
El valenciano que tuvo el gusto de cruzar el umbral de la gloria de Manolo Segura por la que tantas veces ha salido en volandas. Con el remiendo primero de Algarra se mostró aseado, llevando las sosas embestidas y conectando en algunos compases con los tendidos. El animal acabó parándose. Saludó desde el tercio.

El zapatito cuarto era la predilección del ganadero y con él llegó el triunfo, un triunfo sonado en los tendidos pero que poco se relacionaba con lo sucedido el ruedo. El toro que andaba muy al loro de todo lo que sucedía en el albero hizo presa, en el tercio de banderillas, de Alejandro Escobar que por suerte no llegó a cornearlo. Lo más destacado de su labor fue una segunda tanda de gusto y empaque en la que, a media alturita, dio una serie muy estética de derechazos. El resto, mucho abuso de pico de muleta y estocada algo desprendida. Los enloquecidos tendidos pidieron las dos orejas.

El de Alicante con gusto, técnica, temple y lo más importante cruzándose al pitón contrario entendió en todo momento sus oponentes haciendo las cosas siempre a favor de ellos, incluso al parado sexto. El tercero del festejo, aplaudido fuertemente en el arrastre, fue el de mayor juego de una interesante corrida de Juan Pedro Domecq, toros que lucieron divisa negra. Éste derrochó nobleza.
La faena, de Capote de Paseo, se fusionó con el buen juego del toro y el entendimiento del torero. Siempre con la panza de la franela fue llevando al animal hasta el final. Lo fue cuidando hasta que pudo bajarle la mano en algunos compases de la faena y así alcanzar el máximo eco en los tendidos que estuvieron pendiente de su labor en todo momento, viendo con muy buenos ojos los remates de pecho de cada una de las tandas por ambos pitones y el buenísimo circular para terminar su labor. Con la derecha dibujó lo mejor sin poder dejar atrás los naturales de bellísimo trazo. Ésta vez mató por derecho y le sopló un espectacular espadazo en el hoyo de las agujas. Paseó orgullosamente dos importantísimas orejas.

Con el parado sexto solo quedó recordar lo realizado en el tercero. Aunque en este se mostró muy dispuesto y se le vio muy asentado el escaso juego del toro dio al traste con la posibilidad de redondear una fantástica tarde.

Javier Conde tuvo la oportunidad de cortar algún trofeo pero no terminó de encontar el sitio en sus dos toros faltándole cruzarse y ligar los muletazos. En ningún momento se le puede reprochar la voluntad de Javier que ante el primero, un amimal muy noble que se dejaba torear,dejó bellos detalles. A base de tandas cortas y sin terminar de rematarlas lo cuidó en todo momento pero sin terminar de cuajar los muletazos. El quinto, un jabonero muy justo de presencia que brindó a un emocionado Jorge Conde, fue otro noble que metía la cara en los trastos y que pedía ser acompañado en cada una de las embestidas. Tras un pinchazo mató de una habilidosa estocada. Su labor fue silenciada.

PARTE MÉDICO DE ALEJANDRO ESCOBAR: Contusión erosionada cara externa tercio superior muslo derecho. Contusión erosionada región facial. Politraumatismos. Dolor articulación costofemoral derecha sin signos de lesión osteoarticular. Pronóstico leve.