El debutante Luis Rivera, todo voluntad, fue el autor de los únicos pases de capote de importancia. Como en el caso anterior, no resultó fácil torear al natural. Su labor se vio premiada con una oreja en cada toro le hicieron acompañar al azteca por la puerta grande de la Mezquita del Toreo.

Melilla. Un cuarto de plaza. Toros de Carmen Lorenzo para rejones y novillos de San Miguel para la lidia a pie, de buen juego, justos de fuerza.

Francisco Benito, oreja y silencio.
Sergio Flores, dos orejas y palmas.
Luis Rivera, oreja y oreja.