Salvador y el sustituto de “El Fandi”, Jiménez Fortes cruzaron el umbral de la puerta grande la plaza de toros de Torremolinos que  otro año mas abrió sus puertas para celebrar el Día del Turista. El otro actuante, “Finito de Córdoba”, se fue de vacío.

Con alrededor de media plaza se lidiaron reses de Osborne, corrida bien presentada pero justa de fuerza y que no dio el juego esperado. El primero fue noble y colaborador en los trastos al igual que el sexto, éste un punto por arriba que su hermano. Los restantes mansos y descastados.

De negro y azabache abrió plaza el fino cordobés apareciendo por allí en algunos compases de la faena realizada al cuarto. Antes con el noble primero Juan pasó mas que de puntillas. No quiso ver ni una de las tan nobles y provechosas embestidas que el animal prestó. Entre el viento y la desconfianza del torero su labor quedó en muletazos sueltos. Mató de dos pinchazos terminando el animal por aburrirse y echarlo sobre el albero.

Salvador Vega cortó una oreja a cada uno de su lote. El segundo del festejo, un toro que huía a tablas, el de Manilva lo supo aguantar en la muleta y a base de llevarlo muy tapado y aguantarle, le extrajo dos buenas tandas por el pitón derecho. Muy completo se mostró en el quinto, sobretodo con el manejo del capote. Lo recibió con lances de rodilla genuflexa muy vistosos y templados concluyendo con un quite por chicuelinas muy ajustadas. Con la franela mas de lo mismo que el segundo añadiendo el tener que provocar las embestidas porque el animal fue el mas parado del encierro.

Cumpliendo al dedillo con lo que su apoderado Julián Guerra le gritaba de forma excesiva desde el callejón, el recién alternativado Saúl Jiménez Fortes sacó la raza y la entrega con un lote justo de fuerzas en el que sobresalió el sexto, siendo éste fue el de mas juego del encierro llegándose a tragar innumerables muletazos por ambos pitones. El primero de su lote fue un auténtico marmolillo que por mas que le provocara no iba a la muleta. Fortes solo pudo pegarse un señor arrimón para conectar con los tendidos. Mató y cortó las dos. En el sexto basó su trasteo en la mano izquierda dejando naturales largos y de bello trazo. Al igual que hizo en el cuarto acabó arrimándose llagando a dar varios muletazos en redondo. Mató de estocada contraria y se llevó las dos orejas de un “Pícaro” que tuvo de todo menos ser pícaro.